| 2 cuotas de $23.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 1 cuota de $47.800 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 3 cuotas de $15.933,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 2 cuotas de $23.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 6 cuotas de $10.527,15 | Total $63.162,92 | |
| 9 cuotas de $7.619,85 | Total $68.578,66 | |
| 12 cuotas de $6.189,70 | Total $74.276,42 | |
| 24 cuotas de $4.222,13 | Total $101.331,22 |
| 6 cuotas de $11.023,47 | Total $66.140,86 |
| 6 cuotas de $11.776,32 | Total $70.657,96 | |
| 9 cuotas de $8.966,21 | Total $80.695,96 | |
| 12 cuotas de $7.446,44 | Total $89.357,32 |
| 18 cuotas de $4.803,10 | Total $86.455,86 |
| 1 cuota de $47.800 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 1 cuota de $47.800 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 12 cuotas de $6.582,06 | Total $78.984,72 |
| 3 cuotas de $17.501,17 | Total $52.503,52 | |
| 6 cuotas de $9.453,24 | Total $56.719,48 | |
| 9 cuotas de $7.824,32 | Total $70.418,96 | |
| 18 cuotas de $5.502,31 | Total $99.041,60 |
| 1 cuota de $55.256,80 | Total $55.256,80 | |
| 6 cuotas de $10.288,15 | Total $61.728,92 |
| 3 cuotas de $19.648,98 | Total $58.946,96 | |
| 6 cuotas de $11.178,03 | Total $67.068,18 | |
| 9 cuotas de $8.590,72 | Total $77.316,50 | |
| 12 cuotas de $7.254,44 | Total $87.053,36 | |
| 18 cuotas de $6.017,48 | Total $108.314,80 |
Deleuze presenta este curso sobre bergsonismo y cine, editado aquí por primera vez en castellano, como un «riesgo» que ha tomado. ¿Cuál es el riesgo? Deleuze teme que la exploración de un terreno tan ajeno a la filosofía lo lleve a un mero ejercicio de aplicación de conceptos.
¿Por qué valdrá la pena este “riesgo”? No se cansa de repetirlo: la tarea del filósofo es inventar conceptos. Más que un estudio sobre el cine, lo que se encontrará aquí es entonces un experimento del pensamiento a través del cine. Y como en ningún otro curso, se verá el esfuerzo y la diversidad de operaciones, de decisiones tácticas locales tomadas en el momento justo, que son necesarias para que avance eso que Deleuze llama «invención».
¿Cómo escapar a un comentario acerca del cine en sus propios términos o en los de la crítica? Asentándose en el mundo bergsoniano de las imágenes iguales a la materia. ¿Y si eso se detiene, si se corriera el riesgo de que la filosofía asfixie al cine? Avanzar con Pasolini, con Vertov, con el expresionismo alemán, con Griffith y con Eisenstein. ¿Y cuando se palpe ya el borde de un nuevo abismo? Se volverá a la filosofía, aparecerá Peirce para dar el gran salto, Maine de Biran, Descartes. Y cuando haga falta, se recurrirá también a la novela, a John Dos Passos, a Robbe-Grillet.
¿Qué gana el cine con todo esto? Un enorme espesor dramático-filosófico que redefine sus problemas técnicos –montaje, campo/contracampo, profundidad de campo, la actuación–, sus géneros –el drama, el western, el policial, el burlesco, el terror–, sus corrientes –expresionismo, naturalismo, realismo, neorrealismo, nouvelle vague, experimental– y sus directores, en tanto problemas de la expresión y el pensamiento.
¿Qué gana la filosofía? Una invención de conceptos para explorar el pensamiento de lo que constituye la “visión” de Deleuze: un universo no-humano hecho de interacciones universales y centros de indeterminación, de percepciones moleculares, de pulsiones y objetos, degradaciones, de duelos de fuerzas, de organizaciones o desconexiones sensoriales y motrices, de memoria, de tiempo.
