| 2 cuotas de $9.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $18.000 |
| 1 cuota de $18.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $18.000 |
| 2 cuotas de $10.951,20 | Total $21.902,40 | |
| 3 cuotas de $7.522,80 | Total $22.568,40 | |
| 6 cuotas de $4.115,70 | Total $24.694,20 | |
| 9 cuotas de $2.953,20 | Total $26.578,80 | |
| 12 cuotas de $2.376 | Total $28.512 | |
| 24 cuotas de $1.695,22 | Total $40.685,40 |
| 3 cuotas de $7.749,60 | Total $23.248,80 | |
| 6 cuotas de $4.254,30 | Total $25.525,80 | |
| 9 cuotas de $3.183,40 | Total $28.650,60 | |
| 12 cuotas de $2.607,15 | Total $31.285,80 |
| 3 cuotas de $7.771,80 | Total $23.315,40 | |
| 6 cuotas de $4.376,40 | Total $26.258,40 |
| 18 cuotas de $1.907,20 | Total $34.329,60 |
| 1 cuota de $18.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $18.000 |
| 3 cuotas de $6.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $18.000 |
Nuestas lenguas no se mueren, las matan, sentencia Yásnaya Aguilar Gil, lingüista, escritora y traductora. Yásnaya pertenece al pueblo mixe, nació y se crio en Oaxaca (México) y desde el corazón de ese territorio interpela la razón del saber capitalista, colonialista y patriarcal.
Las lenguas que hablan las poblaciones necesitan de un suelo donde crecer y vivir, sin tierra no hay tal vida. Como pueblo que reside en un territorio de conquista y como habitantes que resisten al despojo, el discurso de Yásnaya entronca con la tradición anarquista porque interpela la responsabilidad del Estado en el saqueo.
En La sangre, la lengua y el apellido veremos como la imposición de una cultura pretendida universal borra a los pueblos que son colonizados por el Estado, y que esa supresión se manifiesta en empresas de pillaje en la geografía y de asesinato de sus pobladorxs.
En mixe no hay diferenciación entre civilización y naturaleza, porque separarlas puede convertir la naturaleza en mercancía y abrir la puerta a los proyectos de muerte sustentados en su expolio, sea concreto o simbólico, donde hay una desconexión entre el ser humano y la tierra que habita y transita.
No es casual que sean los pueblos indígenas quienes desafíen a los proyectos neo-extractivistas, porque han sido guardianes. Y ahora que el capitalismo necesita de más territorios, su defensa se vuelve también resguardo del medioambiente y por tanto de la vida.
