| 2 cuotas de $8.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $16.000 |
| 1 cuota de $16.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $16.000 |
| 2 cuotas de $9.734,40 | Total $19.468,80 | |
| 3 cuotas de $6.686,93 | Total $20.060,80 | |
| 6 cuotas de $3.658,40 | Total $21.950,40 | |
| 9 cuotas de $2.625,06 | Total $23.625,60 | |
| 12 cuotas de $2.112 | Total $25.344 | |
| 24 cuotas de $1.506,86 | Total $36.164,80 |
| 3 cuotas de $6.888,53 | Total $20.665,60 | |
| 6 cuotas de $3.781,60 | Total $22.689,60 | |
| 9 cuotas de $2.829,68 | Total $25.467,20 | |
| 12 cuotas de $2.317,46 | Total $27.809,60 |
| 3 cuotas de $6.908,26 | Total $20.724,80 | |
| 6 cuotas de $3.890,13 | Total $23.340,80 |
| 18 cuotas de $1.695,28 | Total $30.515,20 |
| 1 cuota de $16.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $16.000 |
Nuestas lenguas no se mueren, las matan, sentencia Yásnaya Aguilar Gil, lingüista, escritora y traductora. Yásnaya pertenece al pueblo mixe, nació y se crio en Oaxaca (México) y desde el corazón de ese territorio interpela la razón del saber capitalista, colonialista y patriarcal.
Las lenguas que hablan las poblaciones necesitan de un suelo donde crecer y vivir, sin tierra no hay tal vida. Como pueblo que reside en un territorio de conquista y como habitantes que resisten al despojo, el discurso de Yásnaya entronca con la tradición anarquista porque interpela la responsabilidad del Estado en el saqueo.
En La sangre, la lengua y el apellido veremos como la imposición de una cultura pretendida universal borra a los pueblos que son colonizados por el Estado, y que esa supresión se manifiesta en empresas de pillaje en la geografía y de asesinato de sus pobladorxs.
En mixe no hay diferenciación entre civilización y naturaleza, porque separarlas puede convertir la naturaleza en mercancía y abrir la puerta a los proyectos de muerte sustentados en su expolio, sea concreto o simbólico, donde hay una desconexión entre el ser humano y la tierra que habita y transita.
No es casual que sean los pueblos indígenas quienes desafíen a los proyectos neo-extractivistas, porque han sido guardianes. Y ahora que el capitalismo necesita de más territorios, su defensa se vuelve también resguardo del medioambiente y por tanto de la vida.
