| 2 cuotas de $15.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.000 |
| 1 cuota de $31.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.000 |
| 2 cuotas de $18.860,40 | Total $37.720,80 | |
| 3 cuotas de $12.955,93 | Total $38.867,80 | |
| 6 cuotas de $7.088,15 | Total $42.528,90 | |
| 9 cuotas de $5.086,06 | Total $45.774,60 | |
| 12 cuotas de $4.092 | Total $49.104 | |
| 24 cuotas de $2.919,55 | Total $70.069,30 |
| 3 cuotas de $13.346,53 | Total $40.039,60 | |
| 6 cuotas de $7.326,85 | Total $43.961,10 | |
| 9 cuotas de $5.482,52 | Total $49.342,70 | |
| 12 cuotas de $4.490,09 | Total $53.881,10 |
| 3 cuotas de $13.384,76 | Total $40.154,30 | |
| 6 cuotas de $7.537,13 | Total $45.222,80 |
| 18 cuotas de $3.284,62 | Total $59.123,20 |
| 1 cuota de $31.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.000 |
Al Alvarez es poeta, crítico literario y autor de una decena de ensayos, pero también ex atleta, fanático del póquer, escalador y adicto a la adrenalina en todas sus manifestaciones. A sus sesenta y tres años, sin embargo, y con un tobillo ya sin cartílago luego de décadas de uso intensivo, se ve obligado a abandonar el montañismo, muy a su pesar. Pero descubre, casi con sorpresa, que la vejez no implica llevar necesariamente “una existencia póstuma”, y retoma una actividad que lo ha acompañado desde la infancia: la natación en los estanques de Hampstead Heath, imprevistos oasis agrestes en medio de Londres, donde se zambulle varias veces por semana, sea primavera, otoño o el más inclemente invierno.
El resultado de esas visitas es "En el estanque", un diario que comienza como el detallado inventario de la relación entre el poeta y la naturaleza –el cambio que traen las estaciones, las modulaciones del follaje, el vuelo de los pájaros–, pero que se va transformando progresivamente en una crónica sobre el trance de envejecer: un relato íntimo, divertido, impiadoso y al mismo tiempo conmovedor sobre los achaques físicos, los impedimentos del cuerpo y las dificultades de la vida cotidiana. Contra esto, Alvarez se refugia en las palabras, la buena compañía y la natación en las aguas ambarinas y vigorizantes del estanque. Ese sitio que le recuerda que sigue “plenamente vivo”. Una evidencia que no necesitarán quienes se asomen a este libro para conocer –o redescubrir– a un autor vital y cautivante.
