| 1 cuota de $26.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.900 |
| 1 cuota de $26.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.900 |
| 3 cuotas de $8.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.900 |
| 2 cuotas de $13.450 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.900 |
| 6 cuotas de $5.924,27 | Total $35.545,66 | |
| 9 cuotas de $4.288,15 | Total $38.593,43 | |
| 12 cuotas de $3.483,32 | Total $41.799,91 | |
| 24 cuotas de $2.376,05 | Total $57.025,31 |
| 6 cuotas de $6.203,58 | Total $37.221,53 |
| 6 cuotas de $6.627,26 | Total $39.763,58 | |
| 9 cuotas de $5.045,84 | Total $45.412,58 | |
| 12 cuotas de $4.190,57 | Total $50.286,86 |
| 18 cuotas de $2.703 | Total $48.654,03 |
| 1 cuota de $26.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.900 |
| 1 cuota de $26.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.900 |
| 12 cuotas de $3.704,13 | Total $44.449,56 |
| 3 cuotas de $9.848,98 | Total $29.546,96 | |
| 6 cuotas de $5.319,92 | Total $31.919,54 | |
| 9 cuotas de $4.403,23 | Total $39.629,08 | |
| 18 cuotas de $3.096,48 | Total $55.736,80 |
| 1 cuota de $31.096,40 | Total $31.096,40 | |
| 6 cuotas de $5.789,77 | Total $34.738,66 |
| 3 cuotas de $11.057,69 | Total $33.173,08 | |
| 6 cuotas de $6.290,56 | Total $37.743,39 | |
| 9 cuotas de $4.834,52 | Total $43.510,75 | |
| 12 cuotas de $4.082,52 | Total $48.990,28 | |
| 18 cuotas de $3.386,41 | Total $60.955,40 |
Siguiendo un impulso, una mujer se anota en un curso de Lengua de Señas. Llega al aula y se sienta sola frente al profesor. Una persona oyente frente a una persona sorda. ¿Qué va a pasar ahora? ¿Y ahora? Todo es silencio. Todo es comienzo.
Parece una buena premisa para narrar, y en efecto lo es. Pero pasa de buena a perfecta si quien va a registrar el proceso de aprendizaje es Tania Dick. Tania escribe hace muchos años; sin embargo, este es su primer libro publicado. Todos sus textos tienen que ver, de las maneras más sutiles, con el cuerpo y con el espacio: con el movimiento. En este caso el movimiento es el idioma; el cuerpo va a tener que aprender sus recorridos para poder comunicar, la mente va a tener que aprender los recorridos de otro cuerpo para poder entender. “Las manos en el escritorio y mis ojos desbordados de recorridos”, dice Tania. Y después: “No decir la palabra que pienso, moverla para que gire y gire”.
Tania tiene un sentido extra: puede percibir modificaciones ínfimas. Del aire, del sonido, del cuerpo, del ánimo. Y lo que es más asombroso: puede decirlas. Encuentra las palabras para decir lo que es casi una abstracción, y encuentra la sintaxis. A veces parece que tanteara: voy a poner esta palabra acá, o mejor no, o mejor sí: “Estoy en la zona del error, como una traductora buscando lenguaje”.
¿Quién si no ella, entonces, podría relatar la morfología, la sensorialidad y la emoción de un curso de Lengua de Señas?
