| 2 cuotas de $13.450 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.900 |
| 1 cuota de $26.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.900 |
| 2 cuotas de $16.365,96 | Total $32.731,92 | |
| 3 cuotas de $11.242,40 | Total $33.727,22 | |
| 6 cuotas de $6.150,68 | Total $36.904,11 | |
| 9 cuotas de $4.413,39 | Total $39.720,54 | |
| 12 cuotas de $3.550,80 | Total $42.609,60 | |
| 24 cuotas de $2.533,41 | Total $60.802,07 |
| 3 cuotas de $11.581,34 | Total $34.744,04 | |
| 6 cuotas de $6.357,81 | Total $38.146,89 | |
| 9 cuotas de $4.757,41 | Total $42.816,73 | |
| 12 cuotas de $3.896,24 | Total $46.754,89 |
| 3 cuotas de $11.614,52 | Total $34.843,57 | |
| 6 cuotas de $6.540,28 | Total $39.241,72 |
| 18 cuotas de $2.850,20 | Total $51.303,68 |
| 1 cuota de $26.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.900 |
| 1 cuota de $26.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.900 |
| 12 cuotas de $3.704,13 | Total $44.449,56 |
| 3 cuotas de $9.848,98 | Total $29.546,96 | |
| 6 cuotas de $5.319,92 | Total $31.919,54 | |
| 9 cuotas de $4.403,23 | Total $39.629,08 | |
| 18 cuotas de $3.096,48 | Total $55.736,80 |
| 1 cuota de $31.096,40 | Total $31.096,40 | |
| 6 cuotas de $5.789,77 | Total $34.738,66 |
| 3 cuotas de $11.057,69 | Total $33.173,08 | |
| 6 cuotas de $6.290,56 | Total $37.743,39 | |
| 9 cuotas de $4.834,52 | Total $43.510,75 | |
| 12 cuotas de $4.082,52 | Total $48.990,28 | |
| 18 cuotas de $3.386,41 | Total $60.955,40 |
Siguiendo un impulso, una mujer se anota en un curso de Lengua de Señas. Llega al aula y se sienta sola frente al profesor. Una persona oyente frente a una persona sorda. ¿Qué va a pasar ahora? ¿Y ahora? Todo es silencio. Todo es comienzo.
Parece una buena premisa para narrar, y en efecto lo es. Pero pasa de buena a perfecta si quien va a registrar el proceso de aprendizaje es Tania Dick. Tania escribe hace muchos años; sin embargo, este es su primer libro publicado. Todos sus textos tienen que ver, de las maneras más sutiles, con el cuerpo y con el espacio: con el movimiento. En este caso el movimiento es el idioma; el cuerpo va a tener que aprender sus recorridos para poder comunicar, la mente va a tener que aprender los recorridos de otro cuerpo para poder entender. “Las manos en el escritorio y mis ojos desbordados de recorridos”, dice Tania. Y después: “No decir la palabra que pienso, moverla para que gire y gire”.
Tania tiene un sentido extra: puede percibir modificaciones ínfimas. Del aire, del sonido, del cuerpo, del ánimo. Y lo que es más asombroso: puede decirlas. Encuentra las palabras para decir lo que es casi una abstracción, y encuentra la sintaxis. A veces parece que tanteara: voy a poner esta palabra acá, o mejor no, o mejor sí: “Estoy en la zona del error, como una traductora buscando lenguaje”.
¿Quién si no ella, entonces, podría relatar la morfología, la sensorialidad y la emoción de un curso de Lengua de Señas?
