Única luz del mundo, poesía reunida, Osvaldo Bossi

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Única luz del mundo. Poesía reunida 1988-2019 reúne la obra del poeta Osvaldo Bossi en un solo volumen de más de 400 páginas: el amor de los muchachos, buenos o malos, alumbra la existencia ensombrecida por la larga noche neoliberal
“Escribir poemas de amor y amar/ no son cosas distintas”, se lee en uno de los poemas de Osvaldo Bossi (Buenos Aires, 1960) agrupados en Única luz del mundo. Poesía reunida 1988-2019. Bajo esa estrella se puede recorrer, entera, su obra poética. El título del libro, que proviene de un verso de Luis Cernuda, también apunta en esa dirección: el amor alumbra, según el poeta español, el “existir oscuro y apartado”. La luz (es decir, el amor) adopta varias formas en los poemas de Bossi. Puede ser el relámpago de urgencia y deseo que atraviesa el primer libro, Del Coyote al Correcaminos, de 1988, donde un villano de historieta alimenta desde la infancia una “extraña fascinación/ y caída/ por lo imposible”. O, en el mismo libro, la leyenda tan sensual como secreta del romance entre Bruno Díaz y Ricardo Tapia, Batman y Robin, filtrada por una voz que habita el corazón del presente. Sin ambigüedades, el amor entre hombres y muchachos, así como la desesperación y la alegría que ese amor provoca, laten en los poemas.
Con el paso de los años, los amantes y los libros, el amor deja las máscaras impuestas en la infancia para imponer otras formas de temor y coraje. “No hice más que pedir amor./ Lo hago hasta que el corazón/ se me rompe. No siento vergüenza”, enuncia uno de los poemas de Tres, publicado en 1997. En la primera serie de poemas de ese extraordinario libro, se escribe una “carta lírica” a la mujer del hombre que ama (¿como si el otro fuera una doncella?) a un hombre. Al Coyote y Batman, se irán sumando Hamlet y Laertes, Valdemar y Telémaco, Raulito Lemos, Matías y Rafa, que le da al poeta un nuevo nombre, Leo, “tan bello y tan absurdo”. En las escenas de Bossi, los jóvenes amantes son demiurgos y el poeta es un lector ebrio y apasionado.

En la carta-prólogo de la obra reunida, Paula Jiménez España advierte que la poesía amorosa de Bossi es, sobre todo, política. “Quiero decirte lo que pienso: que cuando comparás la noche liberal con la noche oscura del alma de San Juan, cuando lo hacés, atravesando épocas y universos tan dispares (porque en eso sos un maestro que puede dialogar a la misma distancia con Batman, con Odiseo o con Rafa, que debe ser un pibe hermoso), creo que no podés estar más acertado. El liberalismo de estos tiempos entenebrece el espíritu”, escribe la poeta y amiga. El liberalismo, como el ave funesta que muerde el corazón del poeta en Fiel a una sombra (libro publicado nada menos que en 2001), levanta vuelo ante el amante que llega con su “ración de luz”. Siempre en la poesía de Bossi hay resquicios o refugios, incluso si la casa (o la cama o el “colchoncito roñoso”) del enamorado está debajo de un puente, iluminada por la luz de las estrellas. Como descubre temprano, escribir implica algo más que “poematizar las circunstancias”.
Otro de los textos que acompañan la edición fue escrito por Carlos Battilana. El poeta de Hurlingham es preciso: “Los dilemas y los laberintos concernientes al microcosmos febril de los amantes encuentran sentido, sosiego y concreción en el cuerpo del poema”. Cuando se habla del cuerpo en los poemas de Bossi, se conjura en principio la voz. El mismo autor, en una adenda, la describe como un murmullo que va siguiendo “una cadencia rítmica en la oscuridad”. Esa voz, aclara, no es la suya aunque se le parece bastante. Un texto final, de 31 poemas a Robin, de 2019, irradia certidumbre, cadencia y erotismo en muy pocos versos: “El problema es la fe, el iris/ que se abre cada mañana alrededor/ de tus ojos, la paciente luz que junto/ como piedritas al costado del río./ Sin miedo al qué dirán, sin amedrentarme./ Podrías no existir y yo seguiría creyendo/ igual. (La máxima prueba de fe, por otra parte)”.

Y A CONTINUACION VA UN POEMA DE REGALO:

Como si yo fuera su novia

Como si yo fuera su novia

me regaló un hermoso, inmenso

perrito de peluche, y acto seguido

me quedé fulminado

con aquella mascota inesperada

en medio de la calle.

-Es para vos, me dijo.

-Gracias, le dije, tratando de disimular

algo que ni siquiera yo mismo conocía

y que empezaba a tomar forma

en aquel instante, como una alegría incontenible

de perrito chihuahua, o algo así.

Única luz del mundo. Poesía reunida 1988-2019 de Osvaldo Bossi Editorial: Caleta Olivia

 

Por Daniel Gigena

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