| 2 cuotas de $14.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000 |
| 1 cuota de $28.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000 |
| 2 cuotas de $17.035,20 | Total $34.070,40 | |
| 3 cuotas de $11.702,13 | Total $35.106,40 | |
| 6 cuotas de $6.402,20 | Total $38.413,20 | |
| 9 cuotas de $4.593,86 | Total $41.344,80 | |
| 12 cuotas de $3.696 | Total $44.352 | |
| 24 cuotas de $2.637,01 | Total $63.288,40 |
| 3 cuotas de $12.054,93 | Total $36.164,80 | |
| 6 cuotas de $6.617,80 | Total $39.706,80 | |
| 9 cuotas de $4.951,95 | Total $44.567,60 | |
| 12 cuotas de $4.055,56 | Total $48.666,80 |
| 3 cuotas de $12.089,46 | Total $36.268,40 | |
| 6 cuotas de $6.807,73 | Total $40.846,40 |
| 18 cuotas de $2.966,75 | Total $53.401,60 |
| 1 cuota de $28.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000 |
La escritura de Leila Sucari golpea en la cara como el viento de una tarde de invierno.
Tiene el tono de voz perfecto para narrar las pequeñas batallas cotidianas y guiarnos por lo que
acontece puertas adentro en la intimidad. Una casa no es sólo el lugar donde se vive, escribe con
cierta nostalgia y se entrega a una vida nómade de mudanzas por la ciudad y viajes al campo
donde la naturaleza irrumpe con su desborde. El verde es el paisaje de la infancia, pero también el
de una deriva sensorial que incluye olores, sonidos e imágenes.
Los sucesos de su vida se entremezclan con el amor, lo doméstico y las plantas: Nos
besamos y el aire huele a comida recién hecha y a flores inflamadas, mientras allá lejos, el mundo
sigue ocurriendo y el viento agita los árboles. En estas páginas, además, aparece la maternidad
como un disparador que le permite recordar su niñez y pensar la de su hijo, manteniendo siempre
un punto de tensión entre ambas. Mientras lucha contra la tiranía del tiempo compartido,
interroga a la soledad y así lo extraordinario abre pequeños umbrales poéticos: no sólo los sucesos
forman parte de estas crónicas, sino también los sueños, las lecturas y la fantasía. Hay algo de lo
inaprensible, como si su escritura se desprendiera del intento de capturar con la mirada el
movimiento de las cosas para poder contarlo.
