| 2 cuotas de $14.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000 |
| 1 cuota de $28.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000 |
| 2 cuotas de $17.035,20 | Total $34.070,40 | |
| 3 cuotas de $11.702,13 | Total $35.106,40 | |
| 6 cuotas de $6.402,20 | Total $38.413,20 | |
| 9 cuotas de $4.593,86 | Total $41.344,80 | |
| 12 cuotas de $3.696 | Total $44.352 | |
| 24 cuotas de $2.637,01 | Total $63.288,40 |
| 3 cuotas de $12.054,93 | Total $36.164,80 | |
| 6 cuotas de $6.617,80 | Total $39.706,80 | |
| 9 cuotas de $4.951,95 | Total $44.567,60 | |
| 12 cuotas de $4.055,56 | Total $48.666,80 |
| 3 cuotas de $12.089,46 | Total $36.268,40 | |
| 6 cuotas de $6.807,73 | Total $40.846,40 |
| 18 cuotas de $2.966,75 | Total $53.401,60 |
| 1 cuota de $28.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000 |
Rubem Fonseca revolucionó el género negro y policial, pero no se limitó a él. Sus personajes se mueven en los márgenes de las clases sociales, altas o bajas, con la misma fragilidad, violencia y pasión. Sus historias nos hablan de las desigualdades y de las injusticias, del amor y de todo aquello que destruye el amor, de los vulnerables y de los desposeídos. Con su poética de lo cotidiano ha sabido entregarnos una visión cruda y filosa de la realidad, convirtiéndolo en uno de los narradores más destacados de América Latina.
Con motivo del centenario de su nacimiento, 17 autores y autoras se inspiraron en el imaginario del inmenso Rubem Fonseca para entregarnos nuevas historias, narrando desde alguno de sus personajes más famosos, también desde sus anónimos y sus queridos marginales, reescribiendo sus relatos, apropiándoselos, contagiándose del espíritu violento que se desprende de sus páginas. Incluso, en ese doble juego de ficción-realidad, hay también narraciones que lo tienen al mismo Zé Rubem en el centro de la historia.
A fin de cuentas, autores y autoras rindiendo homenaje al hombre que nos dio tantas horas felices y salvajes de lectura para, como él nos enseñó, seguir hablando de lo que nadie quiere oír.
