| 2 cuotas de $9.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.000 |
| 1 cuota de $19.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.000 |
| 2 cuotas de $11.559,60 | Total $23.119,20 | |
| 3 cuotas de $7.940,73 | Total $23.822,20 | |
| 6 cuotas de $4.344,35 | Total $26.066,10 | |
| 9 cuotas de $3.117,26 | Total $28.055,40 | |
| 12 cuotas de $2.508 | Total $30.096 | |
| 24 cuotas de $1.789,40 | Total $42.945,70 |
| 3 cuotas de $8.180,13 | Total $24.540,40 | |
| 6 cuotas de $4.490,65 | Total $26.943,90 | |
| 9 cuotas de $3.360,25 | Total $30.242,30 | |
| 12 cuotas de $2.751,99 | Total $33.023,90 |
| 3 cuotas de $8.203,56 | Total $24.610,70 | |
| 6 cuotas de $4.619,53 | Total $27.717,20 |
| 18 cuotas de $2.013,15 | Total $36.236,80 |
| 1 cuota de $19.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.000 |
En las noches del pueblo, de tanto en tanto el locutor de radio recitaba “La vuelta al hogar” del entrerriano Andrade, donde un hombre vencido regresa al lugar de su infancia y encuentra que “todo está como era entonces/ la casa, la calle, el río”… Pero a diferencia de aquél poema, aquí no hay una vuelta definitiva ni pasado idílico, sino un perpetuo ir y venir, de la ciudad al pueblo, del presente al pasado donde todo sigue ocurriendo. Aquí, los techos altos de la ciudad son pretexto para recordar la changa del arreglo del techo de chapa, o el foso del ascensor es tumba o pozo de donde suben y bajan memorias que la conversación convoca. Entonces el oído se recuesta allá, en el decir de los “parvazos” de voces que “pispean” la pelea interminable de los albañiles, o se detiene en el coral de vecinos que vocean bordeando la noche indecible en que la madre “yace muriéndose” (Viel).
Después de haber viajado y aprendido como en Pavese, en el poema se regresa para tomar partido por destinos simples e ir más allá del linde de calles sin nombres. Y siempre estará el halo o ronda del mate donde las presencias silenciosas que saben, sostienen, amorosas, al que aprende, ceremonia a la que vienen amigos muertos a acomodarnos los versos para luego desaparecer. Y entre sorbos amargos y pausas de soledad, entramos a la corriente del poema, en la zona dulce de las pérdidas, “en la parte de adentro del tiempo”.
César Rojas
