EL ENCARGO. SERGIO WAISMAN

$19.800

“Justamente en el Penn Station, bueno en Penn Station hay, you know?”… dice Sergio Waisman. Y eso me gusta: porque Waisman, como en una novela de espías, finge que es el traductor de este libro. Y hace preguntas, que son relatos y versiones o se interroga por palabras y definiciones. “¿Cómo son los vagones, de qué color?”. Una posibilidad a la que alude el título es que El encargo sea el de publicar la historia de Mancino e Iván, pero el Autor no tiene nada y entonces empieza a dar vuelta a la idea de escribir y traducir. Partamos de la hipótesis de que ellos hablan en inglés (y en castellano) pero que el Autor no quiere escribir en otra lengua. Este es un tema: Conrad, Beckett, Nabokov y la extrañeza del lenguaje ajeno. Por eso las críticas del Autor a la decisión de cambiar de lengua. Necesidad de la traducción, la tradición, la traición y la inversión. Las vueltas a la idea de que también el Traductor intervenga en la historia. Aquí el subtema puede ser escribir o dictar. O en todo caso, ¿qué signica dictar un relato? Escribir como diálogo con un interlocutor (que además lo va a traducir). La situación del padre muerto y la ambigüedad sobre su suicidio, también el encuentro de dos amigos que recuerdan una novela donde la historia funciona como un diálogo que no es muy realista. Viajes completamente contiguos y cruzados… Cosas así.

Ricardo Piglia

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