| 2 cuotas de $8.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $17.000 |
| 1 cuota de $17.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $17.000 |
| 2 cuotas de $10.342,80 | Total $20.685,60 | |
| 3 cuotas de $7.104,86 | Total $21.314,60 | |
| 6 cuotas de $3.887,05 | Total $23.322,30 | |
| 9 cuotas de $2.789,13 | Total $25.102,20 | |
| 12 cuotas de $2.244 | Total $26.928 | |
| 24 cuotas de $1.601,04 | Total $38.425,10 |
| 3 cuotas de $7.319,06 | Total $21.957,20 | |
| 6 cuotas de $4.017,95 | Total $24.107,70 | |
| 9 cuotas de $3.006,54 | Total $27.058,90 | |
| 12 cuotas de $2.462,30 | Total $29.547,70 |
| 3 cuotas de $7.340,03 | Total $22.020,10 | |
| 6 cuotas de $4.133,26 | Total $24.799,60 |
| 18 cuotas de $1.801,24 | Total $32.422,40 |
| 1 cuota de $17.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $17.000 |
Deseo de combate y muerte indaga cómo fue posible el surgimiento del terrorismo de Estado en Argentina desde una perspectiva muy poco explorada: las condiciones emocionales y afectivas para el ejercicio de la represión ilegal por parte de las Fuerzas Armadas. Centrado en un caso paradigmático de violencia estatal, el Operativo Independencia, llevado a cabo en Tucumán a partir de febrero de 1975, Santiago Garaño analiza de qué modo se generó, entre los miembros del Ejército, un clima propicio para involucrarse personal, grupal y corporativamente en la represión a partir de fuertes emociones y sentimientos como el odio y el deseo de venganza.
Sobre la base del análisis de fuentes muy diversas —documentos castrenses, memorias de oficiales, “diarios de campaña”, entrevistas a exconscriptos y gendarmes—, Garaño identifica una serie de marcas de género vinculadas al ejercicio de la violencia. La represión es descripta como una cosa de hombres, apelando a los valores militares de hombría, valentía, coraje y heroísmo.
“La puesta en práctica de la desaparición forzada de personas no fue una tarea despersonalizada, carente de emociones, sino que estos sentimientos —como la ira, la furia, el odio y el recuerdo de los compañeros ‘caídos’— fueron potentes fuerzas políticas sin las cuales no hubiera sido posible cometer delitos tan terribles. El grueso del Ejército vivió una experiencia corporal y afectiva que los atravesó y los volvió capaces de cualquier cosa: hubo deseo de combate y deseo de venganza.”
