| 2 cuotas de $17.250 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $34.500 |
| 1 cuota de $34.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $34.500 |
| 2 cuotas de $20.989,80 | Total $41.979,60 | |
| 3 cuotas de $14.418,70 | Total $43.256,10 | |
| 6 cuotas de $7.888,42 | Total $47.330,55 | |
| 9 cuotas de $5.660,30 | Total $50.942,70 | |
| 12 cuotas de $4.554 | Total $54.648 | |
| 24 cuotas de $3.249,18 | Total $77.980,35 |
| 3 cuotas de $14.853,40 | Total $44.560,20 | |
| 6 cuotas de $8.154,07 | Total $48.924,45 | |
| 9 cuotas de $6.101,51 | Total $54.913,65 | |
| 12 cuotas de $4.997,03 | Total $59.964,45 |
| 3 cuotas de $14.895,95 | Total $44.687,85 | |
| 6 cuotas de $8.388,10 | Total $50.328,60 |
| 18 cuotas de $3.655,46 | Total $65.798,40 |
| 1 cuota de $34.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $34.500 |
Un extenso linaje crítico nos advierte que una imagen es siempre el resultado de una manipulación, y que por eso no puede nunca ser inocente. La crítica del espectáculo de Debord, las meditaciones de Didi-Huberman sobre cómo nos afectan las imágenes que observamos, y las investigaciones de Farocki sobre las cámaras de uso militar nos recuerdan que el ojo es un campo de batalla, y que el destino de nuestra autonomía se cifra en la capacidad que tengamos para penetrar el sentido de las continuas radiaciones visuales a las que estamos sometidos.
En este conjunto de textos, la videoartista y ensayista Hito Steyerl actualiza estas reflexiones en un contexto en el que la infraestructura de la Web y la telefonía móvil multiplicaron la ubicuidad de las pantallas, y la proliferación de imágenes pareciera haber transformado nuestra vida cotidiana en un efecto de postproducción, un modelado 3D o una composición de After Effects. A lo largo de estos artículos, los bots y trolls que actúan en redes sociales, los renders de video que proyectan la futura valorización inmobiliaria de ciudades bombardeadas, las cámaras GoPro de los soldados yihadistas y un variado arsenal de herramientas digitales son algunos de los índices de una guerra civil disputada a través de imágenes.
Con una lucidez alimentada de paranoia, Steyerl intenta dilucidar los complejos mecanismos a través de los cuales la pulsión destructiva del capital se inscribe en la superficie de las imágenes y le da forma a una nueva institucionalidad artística. Si los museos cosmopolitas y las bienales en países emergentes encarnaban los sueños del capitalismo globalizado, los espacios artísticos convertidos en centros de refugiados y los bunkers offshore que alojan obras de arte como reserva de valor financiero a espaldas del público acaso sean figuras institucionales más adecuadas para un tiempo en el que las promesas liberales se fracturaron arrojándonos a un oscuro escenario de conflictividad global.
