| 1 cuota de $38.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 1 cuota de $38.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 3 cuotas de $12.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 2 cuotas de $19.450 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 6 cuotas de $8.567,07 | Total $51.402,46 | |
| 9 cuotas de $6.201,09 | Total $55.809,83 | |
| 12 cuotas de $5.037,22 | Total $60.446,71 | |
| 24 cuotas de $3.436 | Total $82.464,11 |
| 6 cuotas de $8.970,98 | Total $53.825,93 |
| 6 cuotas de $9.583,66 | Total $57.501,98 | |
| 9 cuotas de $7.296,77 | Total $65.670,98 | |
| 12 cuotas de $6.059,97 | Total $72.719,66 |
| 18 cuotas de $3.908,80 | Total $70.358,43 |
| 1 cuota de $38.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 1 cuota de $38.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 12 cuotas de $5.356,53 | Total $64.278,36 |
| 3 cuotas de $14.242,58 | Total $42.727,76 | |
| 6 cuotas de $7.693,12 | Total $46.158,74 | |
| 9 cuotas de $6.367,49 | Total $57.307,48 | |
| 18 cuotas de $4.477,82 | Total $80.600,80 |
| 1 cuota de $44.968,40 | Total $44.968,40 | |
| 6 cuotas de $8.372,57 | Total $50.235,46 |
| 3 cuotas de $15.990,49 | Total $47.971,48 | |
| 6 cuotas de $9.096,76 | Total $54.580,59 | |
| 9 cuotas de $6.991,19 | Total $62.920,75 | |
| 12 cuotas de $5.903,72 | Total $70.844,68 | |
| 18 cuotas de $4.897,07 | Total $88.147,40 |
Para las ciencias humanas, los mundos campesinos son algo remoto. A pesar de que cada día se vuelve más y más evidente que la vida en la Tierra depende, precisamente, de lo que suceda “en la tierra”, se sigue situando esos mundos en el pasado y en un afuera del pensamiento, una terra incognita. Paradójicamente, la vida campesina es “pensada” por cientistas que no trabajan los suelos, pues, según parece, esa vida no puede “pensarse a sí misma”, desde las prácticas conjuntas y las voces humanas y vegetales que habitan los campos.
Esta exclusión, necesaria para conservar el paradigma de la Economía y la Producción, viene de lejos: fisiócratas, liberales y marxistas han discriminado ontológicamente a las plantas a lo largo de la historia, habilitando una distancia que permitió explotarlas mejor.
Este libro se propone rastrear y combatir esa distancia. Pero para ello hace falta “animar” el mundo agrario, atender al hecho de que las plantas son seres sensibles e inteligentes y, por qué no, intuitivos. Desarmando sus propias persistencias teóricas, y entregándose a lo que llama una “etnografía especulativa”, Dusan Kazic descubre que los campesinos y las campesinas animan a las plantas desde siempre, que existe una ecología afectiva que los hace trabajar en conjunto, y que de ese modo emerge un mundo generativo más que productivo, cooperante más que extractivo.
Así, a través de los gestos de recolectar, trasplantar o desmalezar, y de historias contadas por quienes conviven con las plantas, se vislumbra un mundo no idealizado donde hay lugar para amarlas o maldecirlas, comerlas sin por ello retirarles el afecto, cuidarlas y ser cuidados por ellas, disculparse ante el descuido o la fatalidad, abandonarlas y regresar a ellas, sufrir y gozar por y con ellas, vivir y morir junto a ellas. Y seguir fabulando posibles inseparados.
