| 1 cuota de $38.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.000 |
| 2 cuotas de $19.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.000 |
| 6 cuotas de $8.368,87 | Total $50.213,20 | |
| 9 cuotas de $6.057,62 | Total $54.518,60 | |
| 12 cuotas de $4.920,68 | Total $59.048,20 | |
| 24 cuotas de $3.356,51 | Total $80.556,20 |
| 6 cuotas de $8.763,43 | Total $52.580,60 |
| 6 cuotas de $9.361,93 | Total $56.171,60 | |
| 9 cuotas de $7.127,96 | Total $64.151,60 | |
| 12 cuotas de $5.919,77 | Total $71.037,20 |
| 18 cuotas de $3.818,37 | Total $68.730,60 |
| 1 cuota de $38.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.000 |
Para ciertas almas, cada vez menos singulares, el cinematógrafo es un medio admirable para dar cuerpo a sus propios sueños, y lograr con ello que una gran cantidad de personas tomen parte de algo secreto, para sacar afuera la soledad y orquestarla. Por sueños no me refiero a lo que sucede cuando dormimos. Hablo de los espectáculos que toman vida en la noche del hombre, y que el cinematógrafo proyecta a plena luz. Así, la noche en las salas se asemeja a la del cuerpo humano y una multitud de individuos van juntos tras el mismo sueño.
J. C.
