| 1 cuota de $38.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 1 cuota de $38.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 3 cuotas de $12.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 2 cuotas de $19.450 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 6 cuotas de $8.567,07 | Total $51.402,46 | |
| 9 cuotas de $6.201,09 | Total $55.809,83 | |
| 12 cuotas de $5.037,22 | Total $60.446,71 | |
| 24 cuotas de $3.436 | Total $82.464,11 |
| 6 cuotas de $8.970,98 | Total $53.825,93 |
| 6 cuotas de $9.583,66 | Total $57.501,98 | |
| 9 cuotas de $7.296,77 | Total $65.670,98 | |
| 12 cuotas de $6.059,97 | Total $72.719,66 |
| 18 cuotas de $3.908,80 | Total $70.358,43 |
| 1 cuota de $38.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 1 cuota de $38.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900 |
| 12 cuotas de $5.356,53 | Total $64.278,36 |
| 3 cuotas de $14.242,58 | Total $42.727,76 | |
| 6 cuotas de $7.693,12 | Total $46.158,74 | |
| 9 cuotas de $6.367,49 | Total $57.307,48 | |
| 18 cuotas de $4.477,82 | Total $80.600,80 |
| 1 cuota de $44.968,40 | Total $44.968,40 | |
| 6 cuotas de $8.372,57 | Total $50.235,46 |
| 3 cuotas de $15.990,49 | Total $47.971,48 | |
| 6 cuotas de $9.096,76 | Total $54.580,59 | |
| 9 cuotas de $6.991,19 | Total $62.920,75 | |
| 12 cuotas de $5.903,72 | Total $70.844,68 | |
| 18 cuotas de $4.897,07 | Total $88.147,40 |
En 1966, un jurado compuesto por Alejo Carpentier, Mario Benedetti, Manuel Rojas y Juan García Ponce otorgaba el Premio Casa de las Américas a Las ceremonias del verano, de Marta Traba, «por su alta calidad literaria, que considera a la vez los problemas de expresión y estructura; por la constancia de su ritmo poético, la inteligencia para equilibrar las situaciones y el logro de una difícil unidad de composición». Por medio de secuencias fragmentarias que evocan cuatro etapas en la vida de la protagonista, entre sus catorce y sus cuarenta años, y que determinarán su entrada en la adultez y el despliegue de su identidad como mujer, la autora emprende un viaje teñido de ironía, lirismo y
desencanto por los abismos de la subjetividad femenina, en una intensa novela con ecos de James Joyce o Clarice Lispector en la que ya alentaban los elementos e intereses definitorios de su obra posterior. Un pequeño pueblo a las afueras de Buenos Aires, París, Castelgandolfo y una ciudad sin nombre que bien podría ser Bogotá o Nueva York conforman las teselas -independientes, pero no autónomas- de ese vasto mosaico emocional. Siempre con el verano de fondo, asistimos a las transformaciones sucesivas de un personaje que asume el papel de Ulises al tiempo que el de Penélope en sus diversas facetas: la adolescente rebelde, la joven desengañada por la pérdida amorosa, la madre soltera que se debate entre la huida y la autoafirmación y, por último, la mujer en crisis, asendereada y solitaria que contempla el derrumbe de sus mitos y a duras penas encuentra su lugar en un mundo que le ha cerrado las puertas.
