| 1 cuota de $25.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.900 |
| 1 cuota de $25.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.900 |
| 3 cuotas de $8.633,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.900 |
| 2 cuotas de $12.950 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.900 |
| 6 cuotas de $5.704,04 | Total $34.224,26 | |
| 9 cuotas de $4.128,74 | Total $37.158,73 | |
| 12 cuotas de $3.353,83 | Total $40.246,01 | |
| 24 cuotas de $2.287,72 | Total $54.905,41 |
| 6 cuotas de $5.972,97 | Total $35.837,83 |
| 6 cuotas de $6.380,89 | Total $38.285,38 | |
| 9 cuotas de $4.858,26 | Total $43.724,38 | |
| 12 cuotas de $4.034,78 | Total $48.417,46 |
| 18 cuotas de $2.602,51 | Total $46.845,33 |
| 1 cuota de $25.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.900 |
| 1 cuota de $25.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.900 |
| 12 cuotas de $3.566,43 | Total $42.797,16 |
| 3 cuotas de $9.482,85 | Total $28.448,56 | |
| 6 cuotas de $5.122,15 | Total $30.732,94 | |
| 9 cuotas de $4.239,54 | Total $38.155,88 | |
| 18 cuotas de $2.981,37 | Total $53.664,80 |
| 1 cuota de $29.940,40 | Total $29.940,40 | |
| 6 cuotas de $5.574,54 | Total $33.447,26 |
| 3 cuotas de $10.646,62 | Total $31.939,88 | |
| 6 cuotas de $6.056,71 | Total $36.340,29 | |
| 9 cuotas de $4.654,80 | Total $41.893,25 | |
| 12 cuotas de $3.930,75 | Total $47.169,08 | |
| 18 cuotas de $3.260,52 | Total $58.689,40 |
Matías Fernández Burzaco tiene veintidós años, es periodista y padece una enfermedad rara que genera piel en exceso, llamada fibromatosis hialina juvenil. Hay sólo sesenta y cinco casos en el mundo, y dos de ellos están en la Argentina: uno es el suyo. Con el cuerpo invadido por nódulos, no puede caminar, ir al baño ni vestirse solo, y usa un respirador para no ahogarse mientras duerme. En Formas propias, con una mirada repleta de sarcasmo y humor, describe esa existencia que transcurre entre la cama y la silla de ruedas pero que está lejos de ser estática. Por ella desfilan amigos entrañables, paseos hasta la plaza del barrio a fumar porro, enfermeros y cuidadores de toda calaña, la búsqueda temerosa de la primera experiencia sexual. Descarnado, libre de toda autoconmiseración, escribe: «Tuve un kinesiólogo que, en vez de llevarme a comprar galletitas al kiosco, frenaba en la esquina y me hacía hablar con las putas. Un enfermero que me agarraba de los testículos y me preguntaba cada media hora si quería hacer pis. Otro que me quiso masturbar con guantes [...]. No lloro nunca, pero se me caen lágrimas sin que me dé cuenta y hay que secarlas con un papel. [...]. En el pecho tengo un nódulo que parece una teta. Soy raro, soy deforme, y voy a contar todo». Fernández Burzaco no mira el mundo con fragilidad sino con fuerza, lo vuelca en estas páginas tamizado por la experiencia intransferible de vivir en un cuerpo difícil, e intenta encontrar respuesta a una pregunta: ¿cómo se aguanta todo esto?
