| 2 cuotas de $12.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000 |
| 1 cuota de $25.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000 |
| 3 cuotas de $8.333,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000 |
| 2 cuotas de $12.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000 |
| 6 cuotas de $5.505,83 | Total $33.035 | |
| 9 cuotas de $3.985,27 | Total $35.867,50 | |
| 12 cuotas de $3.237,29 | Total $38.847,50 | |
| 24 cuotas de $2.208,22 | Total $52.997,50 |
| 6 cuotas de $5.765,41 | Total $34.592,50 |
| 6 cuotas de $6.159,16 | Total $36.955 | |
| 9 cuotas de $4.689,44 | Total $42.205 | |
| 12 cuotas de $3.894,58 | Total $46.735 |
| 18 cuotas de $2.512,08 | Total $45.217,50 |
| 1 cuota de $25.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000 |
| 1 cuota de $25.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000 |
| 12 cuotas de $3.442,50 | Total $41.310 |
| 3 cuotas de $9.153,33 | Total $27.460 | |
| 6 cuotas de $4.944,16 | Total $29.665 | |
| 9 cuotas de $4.092,22 | Total $36.830 | |
| 18 cuotas de $2.877,77 | Total $51.800 |
| 1 cuota de $28.900 | Total $28.900 | |
| 6 cuotas de $5.380,83 | Total $32.285 |
| 3 cuotas de $10.276,66 | Total $30.830 | |
| 6 cuotas de $5.846,25 | Total $35.077,50 | |
| 9 cuotas de $4.493,05 | Total $40.437,50 | |
| 12 cuotas de $3.794,16 | Total $45.530 | |
| 18 cuotas de $3.147,22 | Total $56.650 |
No me acuerdo en qué momento empecé a escribir este cuaderno. Me tentó, seguro, que fuera liso, que sus páginas estuvieran en blanco. Sin renglones, corriendo el riesgo de caerme. Y me propuse también no arrancar ninguna página así me arrepintiera de lo escrito. Es decir, avanzar sin retorno. Si en la vida no hay chance de volver atrás, tampoco debía haberla en esta escritura. En principio, pensamientos sobre la escritura. Que cada frase empezara con un imperativo y que el imperativo se repitiera, lo que podía sonar a mandato. Estaba y estoy convencido de que la literatura es un gusto y un vicio, aunque a veces corroe como el salitre. No se trata tampoco de perder el humor. En cierta forma cada texto pide ser puesto en tela de juicio. Mientras las anotaciones persistían escribía otras cosas, publicaba. Pero en la mesa, a un costado de la compu, permanecía este cuaderno. Operaba como sombra y como linterna. Por lo general le entraba en momentos en que yo estaba tan en blanco como la página. Ignoro si estoy a la altura de los imperativos. Algunas ideas aquí bocetadas hoy no me convencen, otras me disgustan, unas pocas puedo sustentarlas. Hay anotaciones de distintas épocas. A lo largo de estos años pude haber cambiado de posiciones, pero espero haber mantenido una constante: el respeto a la página en blanco.
GS
