| 1 cuota de $19.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.000 |
| 1 cuota de $19.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.000 |
| 3 cuotas de $6.333,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.000 |
| 2 cuotas de $9.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.000 |
| 6 cuotas de $4.184,43 | Total $25.106,60 | |
| 9 cuotas de $3.028,81 | Total $27.259,30 | |
| 12 cuotas de $2.460,34 | Total $29.524,10 | |
| 24 cuotas de $1.678,25 | Total $40.278,10 |
| 6 cuotas de $4.381,71 | Total $26.290,30 |
| 6 cuotas de $4.680,96 | Total $28.085,80 | |
| 9 cuotas de $3.563,97 | Total $32.075,80 | |
| 12 cuotas de $2.959,88 | Total $35.518,60 |
| 18 cuotas de $1.909,18 | Total $34.365,30 |
| 1 cuota de $19.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.000 |
| 1 cuota de $19.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.000 |
| 12 cuotas de $2.616,30 | Total $31.395,60 |
| 3 cuotas de $6.956,53 | Total $20.869,60 | |
| 6 cuotas de $3.757,56 | Total $22.545,40 | |
| 9 cuotas de $3.110,08 | Total $27.990,80 | |
| 18 cuotas de $2.187,11 | Total $39.368 |
| 1 cuota de $21.964 | Total $21.964 | |
| 6 cuotas de $4.089,43 | Total $24.536,60 |
| 3 cuotas de $7.810,26 | Total $23.430,80 | |
| 6 cuotas de $4.443,15 | Total $26.658,90 | |
| 9 cuotas de $3.414,72 | Total $30.732,50 | |
| 12 cuotas de $2.883,56 | Total $34.602,80 | |
| 18 cuotas de $2.391,88 | Total $43.054 |
En las noches del pueblo, de tanto en tanto el locutor de radio recitaba “La vuelta al hogar” del entrerriano Andrade, donde un hombre vencido regresa al lugar de su infancia y encuentra que “todo está como era entonces/ la casa, la calle, el río”… Pero a diferencia de aquél poema, aquí no hay una vuelta definitiva ni pasado idílico, sino un perpetuo ir y venir, de la ciudad al pueblo, del presente al pasado donde todo sigue ocurriendo. Aquí, los techos altos de la ciudad son pretexto para recordar la changa del arreglo del techo de chapa, o el foso del ascensor es tumba o pozo de donde suben y bajan memorias que la conversación convoca. Entonces el oído se recuesta allá, en el decir de los “parvazos” de voces que “pispean” la pelea interminable de los albañiles, o se detiene en el coral de vecinos que vocean bordeando la noche indecible en que la madre “yace muriéndose” (Viel).
Después de haber viajado y aprendido como en Pavese, en el poema se regresa para tomar partido por destinos simples e ir más allá del linde de calles sin nombres. Y siempre estará el halo o ronda del mate donde las presencias silenciosas que saben, sostienen, amorosas, al que aprende, ceremonia a la que vienen amigos muertos a acomodarnos los versos para luego desaparecer. Y entre sorbos amargos y pausas de soledad, entramos a la corriente del poema, en la zona dulce de las pérdidas, “en la parte de adentro del tiempo”.
César Rojas
