| 1 cuota de $43.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.900 |
| 2 cuotas de $21.950 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.900 |
| 6 cuotas de $9.668,24 | Total $58.009,46 | |
| 9 cuotas de $6.998,15 | Total $62.983,33 | |
| 12 cuotas de $5.684,68 | Total $68.216,21 | |
| 24 cuotas de $3.877,65 | Total $93.063,61 |
| 6 cuotas de $10.124,07 | Total $60.744,43 |
| 6 cuotas de $10.815,50 | Total $64.892,98 | |
| 9 cuotas de $8.234,66 | Total $74.111,98 | |
| 12 cuotas de $6.838,89 | Total $82.066,66 |
| 18 cuotas de $4.411,22 | Total $79.401,93 |
| 1 cuota de $43.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.900 |
Kazu nació en Fukushima en 1933, el mismo año que el emperador japonés, y su vida se ha visto siempre ligada a la de la familia imperial. Su espíritu no puede descansar y se ve condenado a vagar por el parque que se extiende junto a la estación de Ueno, en Tokio, lugar que marcó su existencia y fue el escenario de su muerte. El parque fue lo primero que vio al llegar a Tokio para trabajar como peón en los preparativos de los Juegos Olímpicos de 1964, y también fue allí donde terminó sus días, como uno de los desheredados que lo habitan, traumatizado por el tsunami de 2011 y enfurecido por el anuncio de los Juegos de 2020. Kazu ha perdido toda noción física del mundo, pero su percepción es más aguda que nunca, y de su mano atravesamos las luces y las tinieblas de la vida de Tokio.
