| 1 cuota de $67.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $67.900 |
| 2 cuotas de $33.950 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $67.900 |
| 6 cuotas de $14.953,84 | Total $89.723,06 | |
| 9 cuotas de $10.824,01 | Total $97.416,13 | |
| 12 cuotas de $8.792,48 | Total $105.509,81 | |
| 24 cuotas de $5.997,55 | Total $143.941,21 |
| 6 cuotas de $15.658,87 | Total $93.953,23 |
| 6 cuotas de $16.728,30 | Total $100.369,78 | |
| 9 cuotas de $12.736,53 | Total $114.628,78 | |
| 12 cuotas de $10.577,69 | Total $126.932,26 |
| 18 cuotas de $6.822,82 | Total $122.810,73 |
| 1 cuota de $67.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $67.900 |
El célebre columnista y escritor científico Carl Zimmer presenta una perspectiva profundamente original sobre lo que transmitimos de generación en generación. Darwin desempeñó un papel crucial a la hora de convertir la herencia en una cuestión científica, pero fracasó a la hora de responderla. El nacimiento de la genética, a principios del siglo XX, pareció hacerlo. Poco a poco, se fueron traduciendo las antiguas nociones sobre la herencia a un lenguaje de genes. A medida que la tecnología para el estudio de los genes se abarató, millones de personas pidieron pruebas genéticas para relacionarse con padres desaparecidos, antepasados lejanos o identidades étnicas. Pero la herencia no se limita a los genes que pasan de padres a hijos, sino que continúa dentro de nuestro propio cuerpo. Decimos que heredamos los genes de nuestros antepasados, pero heredamos otras cosas que importan tanto o más, desde los microbios hasta las tecnologías para hacer la vida más cómoda.
