| 1 cuota de $22.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.900 |
| 2 cuotas de $11.450 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.900 |
| 6 cuotas de $5.043,34 | Total $30.260,06 | |
| 9 cuotas de $3.650,51 | Total $32.854,63 | |
| 12 cuotas de $2.965,36 | Total $35.584,31 | |
| 24 cuotas de $2.022,74 | Total $48.545,71 |
| 6 cuotas de $5.281,12 | Total $31.686,73 |
| 6 cuotas de $5.641,80 | Total $33.850,78 | |
| 9 cuotas de $4.295,53 | Total $38.659,78 | |
| 12 cuotas de $3.567,44 | Total $42.809,26 |
| 18 cuotas de $2.301,07 | Total $41.419,23 |
| 1 cuota de $22.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.900 |
La memoria de un hijo nos lleva hasta la infancia de su madre, que había aprendido a leer en una biblioteca comunista de Venado Tuerto, en Córdoba. De grande se hizo médica para ayudar a los enfermos y entró en la militancia, pero se fue dando un portazo. Lectora de Borges y de Walsh, de Chéjov y de Tolstói, la suya fue también “una biblioteca feminista”. Diego Tatián sigue los rastros de esa lectora y reflexiona sobre la fraternidad, por encima de la ley, la propiedad y la herencia; sobre el eterno retorno del bien y del mal en el mundo; sobre las cosas que nunca se olvidan, aunque no hayan sido escritas. En estas páginas hay una erótica barthesiana de la escritura concebida como una conversación con los vivos y los muertos; la sospecha de que en los libros puede haber algo que en la vida humana falta y la convicción de que es posible encontrarlo leyendo.
Graciela Batticuore
