| 1 cuota de $42.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $42.000 |
| 2 cuotas de $21.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $42.000 |
| 6 cuotas de $9.249,80 | Total $55.498,80 | |
| 9 cuotas de $6.695,27 | Total $60.257,40 | |
| 12 cuotas de $5.438,65 | Total $65.263,80 | |
| 24 cuotas de $3.709,83 | Total $89.035,80 |
| 6 cuotas de $9.685,90 | Total $58.115,40 |
| 6 cuotas de $10.347,40 | Total $62.084,40 | |
| 9 cuotas de $7.878,27 | Total $70.904,40 | |
| 12 cuotas de $6.542,90 | Total $78.514,80 |
| 18 cuotas de $4.220,30 | Total $75.965,40 |
| 1 cuota de $42.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $42.000 |
Para ciertas almas, cada vez menos singulares, el cinematógrafo es un medio admirable para dar cuerpo a sus propios sueños, y lograr con ello que una gran cantidad de personas tomen parte de algo secreto, para sacar afuera la soledad y orquestarla. Por sueños no me refiero a lo que sucede cuando dormimos. Hablo de los espectáculos que toman vida en la noche del hombre, y que el cinematógrafo proyecta a plena luz. Así, la noche en las salas se asemeja a la del cuerpo humano y una multitud de individuos van juntos tras el mismo sueño.
J. C.
