| 1 cuota de $28.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000 |
| 2 cuotas de $14.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000 |
| 6 cuotas de $6.166,53 | Total $36.999,20 | |
| 9 cuotas de $4.463,51 | Total $40.171,60 | |
| 12 cuotas de $3.625,77 | Total $43.509,20 | |
| 24 cuotas de $2.473,22 | Total $59.357,20 |
| 6 cuotas de $6.457,27 | Total $38.743,60 |
| 6 cuotas de $6.898,27 | Total $41.389,60 | |
| 9 cuotas de $5.252,18 | Total $47.269,60 | |
| 12 cuotas de $4.361,93 | Total $52.343,20 |
| 18 cuotas de $2.813,53 | Total $50.643,60 |
| 1 cuota de $28.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000 |
En La pajarera Eduardo Plaza (1982) despliega un admirable abanico narrativo para delinear Coquimbo o, más específicamente, sus recovecos y su imaginería. Un caudillo busca transformar la ciudad en un epicentro del turismo pirata y, a la vez, en un muestrario de todas las potencias del mundo; una celebración anual empuja al frenesí colectivo, pero también a charlatanes y criminales; el guitarrista de una célebre banda de cumbia elige —después de recorrer el país y el extranjero— no moverse del nido; una adictiva investigación advierte la presencia y la negación de los changos como pueblo originario de la bahía; y como telón de fondo, siempre latente y delicado, un cuadro familiar lleno de grietas, fantasmas, giros y rearmes.
A medio camino entre la crónica, la novela y el mejor relato periodístico, Eduardo Plaza logra —con sutileza, precisión y un asombroso tino narrativo— una voz que sopla suave, pero, al mismo tiempo, remece mediante un humor punzante y una melancolía tan enigmática como conmovedora. Un libro híbrido, entretenidísimo, apreciable.
“Es mayo y no he vuelto a Coquimbo. Hay una barrera sanitaria que lo impide. Para cruzarla debes demostrar que no estás contagiado y justificar el viaje con una razón importante, sensata. Mostrar papeles. No vale decir tímidamente que extrañas a Nora. Que te has equivocado mucho y que quieres ir a dormir a la pajarera. Y que ya descubriste hasta dónde llegan esos rieles: a ninguna parte”.
