| 1 cuota de $24.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 1 cuota de $24.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 3 cuotas de $8.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 2 cuotas de $12.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 6 cuotas de $5.285,60 | Total $31.713,60 | |
| 9 cuotas de $3.825,86 | Total $34.432,80 | |
| 12 cuotas de $3.107,80 | Total $37.293,60 | |
| 24 cuotas de $2.119,90 | Total $50.877,60 |
| 6 cuotas de $5.534,80 | Total $33.208,80 |
| 6 cuotas de $5.912,80 | Total $35.476,80 | |
| 9 cuotas de $4.501,86 | Total $40.516,80 | |
| 12 cuotas de $3.738,80 | Total $44.865,60 |
| 18 cuotas de $2.411,60 | Total $43.408,80 |
| 1 cuota de $24.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 1 cuota de $24.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 12 cuotas de $3.304,80 | Total $39.657,60 |
| 3 cuotas de $8.787,20 | Total $26.361,60 | |
| 6 cuotas de $4.746,40 | Total $28.478,40 | |
| 9 cuotas de $3.928,53 | Total $35.356,80 | |
| 18 cuotas de $2.762,66 | Total $49.728 |
| 1 cuota de $27.744 | Total $27.744 | |
| 6 cuotas de $5.165,60 | Total $30.993,60 |
| 3 cuotas de $9.865,60 | Total $29.596,80 | |
| 6 cuotas de $5.612,40 | Total $33.674,40 | |
| 9 cuotas de $4.313,33 | Total $38.820 | |
| 12 cuotas de $3.642,40 | Total $43.708,80 | |
| 18 cuotas de $3.021,33 | Total $54.384 |
En La pajarera Eduardo Plaza (1982) despliega un admirable abanico narrativo para delinear Coquimbo o, más específicamente, sus recovecos y su imaginería. Un caudillo busca transformar la ciudad en un epicentro del turismo pirata y, a la vez, en un muestrario de todas las potencias del mundo; una celebración anual empuja al frenesí colectivo, pero también a charlatanes y criminales; el guitarrista de una célebre banda de cumbia elige —después de recorrer el país y el extranjero— no moverse del nido; una adictiva investigación advierte la presencia y la negación de los changos como pueblo originario de la bahía; y como telón de fondo, siempre latente y delicado, un cuadro familiar lleno de grietas, fantasmas, giros y rearmes.
A medio camino entre la crónica, la novela y el mejor relato periodístico, Eduardo Plaza logra —con sutileza, precisión y un asombroso tino narrativo— una voz que sopla suave, pero, al mismo tiempo, remece mediante un humor punzante y una melancolía tan enigmática como conmovedora. Un libro híbrido, entretenidísimo, apreciable.
“Es mayo y no he vuelto a Coquimbo. Hay una barrera sanitaria que lo impide. Para cruzarla debes demostrar que no estás contagiado y justificar el viaje con una razón importante, sensata. Mostrar papeles. No vale decir tímidamente que extrañas a Nora. Que te has equivocado mucho y que quieres ir a dormir a la pajarera. Y que ya descubriste hasta dónde llegan esos rieles: a ninguna parte”.
