| 2 cuotas de $9.950 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.900 |
| 1 cuota de $19.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.900 |
| 2 cuotas de $12.107,16 | Total $24.214,32 | |
| 3 cuotas de $8.316,87 | Total $24.950,62 | |
| 6 cuotas de $4.550,13 | Total $27.300,81 | |
| 9 cuotas de $3.264,92 | Total $29.384,34 | |
| 12 cuotas de $2.626,80 | Total $31.521,60 | |
| 24 cuotas de $1.874,16 | Total $44.979,97 |
| 3 cuotas de $8.567,61 | Total $25.702,84 | |
| 6 cuotas de $4.703,36 | Total $28.220,19 | |
| 9 cuotas de $3.519,42 | Total $31.674,83 | |
| 12 cuotas de $2.882,34 | Total $34.588,19 |
| 3 cuotas de $8.592,15 | Total $25.776,47 | |
| 6 cuotas de $4.838,35 | Total $29.030,12 |
| 18 cuotas de $2.108,51 | Total $37.953,28 |
| 1 cuota de $19.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.900 |
| 1 cuota de $19.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.900 |
| 12 cuotas de $2.740,23 | Total $32.882,76 |
| 3 cuotas de $7.286,05 | Total $21.858,16 | |
| 6 cuotas de $3.935,55 | Total $23.613,34 | |
| 9 cuotas de $3.257,40 | Total $29.316,68 | |
| 18 cuotas de $2.290,71 | Total $41.232,80 |
| 1 cuota de $23.004,40 | Total $23.004,40 | |
| 6 cuotas de $4.283,14 | Total $25.698,86 |
| 3 cuotas de $8.180,22 | Total $24.540,68 | |
| 6 cuotas de $4.653,61 | Total $27.921,69 | |
| 9 cuotas de $3.576,47 | Total $32.188,25 | |
| 12 cuotas de $3.020,15 | Total $36.241,88 | |
| 18 cuotas de $2.505,18 | Total $45.093,40 |
En La pajarera Eduardo Plaza (1982) despliega un admirable abanico narrativo para delinear Coquimbo o, más específicamente, sus recovecos y su imaginería. Un caudillo busca transformar la ciudad en un epicentro del turismo pirata y, a la vez, en un muestrario de todas las potencias del mundo; una celebración anual empuja al frenesí colectivo, pero también a charlatanes y criminales; el guitarrista de una célebre banda de cumbia elige —después de recorrer el país y el extranjero— no moverse del nido; una adictiva investigación advierte la presencia y la negación de los changos como pueblo originario de la bahía; y como telón de fondo, siempre latente y delicado, un cuadro familiar lleno de grietas, fantasmas, giros y rearmes.
A medio camino entre la crónica, la novela y el mejor relato periodístico, Eduardo Plaza logra —con sutileza, precisión y un asombroso tino narrativo— una voz que sopla suave, pero, al mismo tiempo, remece mediante un humor punzante y una melancolía tan enigmática como conmovedora. Un libro híbrido, entretenidísimo, apreciable.
“Es mayo y no he vuelto a Coquimbo. Hay una barrera sanitaria que lo impide. Para cruzarla debes demostrar que no estás contagiado y justificar el viaje con una razón importante, sensata. Mostrar papeles. No vale decir tímidamente que extrañas a Nora. Que te has equivocado mucho y que quieres ir a dormir a la pajarera. Y que ya descubriste hasta dónde llegan esos rieles: a ninguna parte”.
