| 1 cuota de $24.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 1 cuota de $24.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 3 cuotas de $8.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 2 cuotas de $12.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 6 cuotas de $5.285,60 | Total $31.713,60 | |
| 9 cuotas de $3.825,86 | Total $34.432,80 | |
| 12 cuotas de $3.107,80 | Total $37.293,60 | |
| 24 cuotas de $2.119,90 | Total $50.877,60 |
| 6 cuotas de $5.534,80 | Total $33.208,80 |
| 6 cuotas de $5.912,80 | Total $35.476,80 | |
| 9 cuotas de $4.501,86 | Total $40.516,80 | |
| 12 cuotas de $3.738,80 | Total $44.865,60 |
| 18 cuotas de $2.411,60 | Total $43.408,80 |
| 1 cuota de $24.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 1 cuota de $24.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000 |
| 12 cuotas de $3.304,80 | Total $39.657,60 |
| 3 cuotas de $8.787,20 | Total $26.361,60 | |
| 6 cuotas de $4.746,40 | Total $28.478,40 | |
| 9 cuotas de $3.928,53 | Total $35.356,80 | |
| 18 cuotas de $2.762,66 | Total $49.728 |
| 1 cuota de $27.744 | Total $27.744 | |
| 6 cuotas de $5.165,60 | Total $30.993,60 |
| 3 cuotas de $9.865,60 | Total $29.596,80 | |
| 6 cuotas de $5.612,40 | Total $33.674,40 | |
| 9 cuotas de $4.313,33 | Total $38.820 | |
| 12 cuotas de $3.642,40 | Total $43.708,80 | |
| 18 cuotas de $3.021,33 | Total $54.384 |
Bitar toma de “Wakefield”, el cuento de Hawthorne, algunos elementos. Sobre todo uno, que es el eje del cuento y de este libro: irse misteriosamente y volver misteriosamente. Eso mismo haría el muñeco de nieve. La idea es curiosa, aunque menos que la voz que habla: comienza exponiendo su intención de pensar el muñeco de nieve; sigue contando una historia en un pasado norteamericano; después nos cuenta la historia de su familia –la de la voz– en un presente argentino, y finalmente cierra todo con unas pocas frases. ¿Cómo funciona?, podría preguntarse uno. Pero no parece que funcionar sea la palabra adecuada. La pregunta que me hice fue otra: “¿Qué quiso hacer Bitar?”. Y la respuesta llegó sola: “No quiso hacer nada, y por eso el libro hizo lo que quiso”. Quiso escribir, sí, y que pasara algo –en principio de índole formal, diría–, pero no mucho más. Quiero decir que pensé, al terminar la lectura: qué bueno que no se pueda exponer la intención del autor. No, lo que pensé fue más bien esto: qué bueno que Bitar haya abandonado el libro a su suerte. Porque hay un eje –irse y volver–, pero nada más, y sin embargo el resultado no es gratuito ni caprichoso.
Pablo Katchadjian.
