| 1 cuota de $29.800 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.800 |
| 1 cuota de $29.800 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.800 |
| 3 cuotas de $9.933,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.800 |
| 2 cuotas de $14.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.800 |
| 6 cuotas de $6.562,95 | Total $39.377,72 | |
| 9 cuotas de $4.750,45 | Total $42.754,06 | |
| 12 cuotas de $3.858,85 | Total $46.306,22 | |
| 24 cuotas de $2.632,20 | Total $63.173,02 |
| 6 cuotas de $6.872,37 | Total $41.234,26 |
| 6 cuotas de $7.341,72 | Total $44.050,36 | |
| 9 cuotas de $5.589,81 | Total $50.308,36 | |
| 12 cuotas de $4.642,34 | Total $55.708,12 |
| 18 cuotas de $2.994,40 | Total $53.899,26 |
| 1 cuota de $29.800 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.800 |
| 1 cuota de $29.800 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.800 |
| 12 cuotas de $4.103,46 | Total $49.241,52 |
| 3 cuotas de $10.910,77 | Total $32.732,32 | |
| 6 cuotas de $5.893,44 | Total $35.360,68 | |
| 9 cuotas de $4.877,92 | Total $43.901,36 | |
| 18 cuotas de $3.430,31 | Total $61.745,60 |
| 1 cuota de $34.448,80 | Total $34.448,80 | |
| 6 cuotas de $6.413,95 | Total $38.483,72 |
| 3 cuotas de $12.249,78 | Total $36.749,36 | |
| 6 cuotas de $6.968,73 | Total $41.812,38 | |
| 9 cuotas de $5.355,72 | Total $48.201,50 | |
| 12 cuotas de $4.522,64 | Total $54.271,76 | |
| 18 cuotas de $3.751,48 | Total $67.526,80 |
Con un legado de ciento veintiún cuentos y treinta y seis novelas (varios adaptados al cine y la televisión, como por ejemplo en Blade Runner, El vengador del futuro, o Minority Report), Philip K. Dick se convirtió en un autor ineludible de la ciencia-ficción y la literatura fantástica. Dueño de una sensibilidad única, supo anticipar como nadie el futuro en que vivimos, un mundo ya colapsado, atravesado por el control, el delirio y la falsedad, y que pide a gritos ser “reparado”.
David Lapoujade, filósofo de profesión -que ya en Ficciones del pragmatismo y a propósito de los hermanos William y Henry James, supo surcar los canales que conectan literatura y filosofía- se dedicó a leer la obra completa de Dick y a arrancar de allí nociones cruciales para pensar nuestro presente y devenir.
El pluriverso distópico que retrata Dick es un mundo donde no solo caben muchos mundos, sino que estos se interfieren de manera constante. Y es el locus anti-cartesiano por excelencia, ya que los tres principios clásicos de identidad, realidad y causalidad se derrumban uno tras otro, como un castillo de naipes. Las fronteras entre lo que es real y falso, yo y no-yo, causa y efecto, sueño y vigilia, se diluyen en un mundo sometido al control y a la cacería humana, y donde asistimos a una radical androidización del campo social.
Pero lejos de sucumbir a la determinación distópica, caer en la depresión o el suicidio, Dick ofrece figuras salvíficas. Al hombre de poder, digital, frío, paranoico, vacío e insensible, siempre acompañado por su “ingeniero”, se oponen la empatía, la irresponsabilidad resistente y solitaria, la analogía operacional del bricoleur, creador y reparador de mundos.
