| 1 cuota de $42.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $42.000 |
| 2 cuotas de $21.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $42.000 |
| 6 cuotas de $9.249,80 | Total $55.498,80 | |
| 9 cuotas de $6.695,27 | Total $60.257,40 | |
| 12 cuotas de $5.438,65 | Total $65.263,80 | |
| 24 cuotas de $3.709,83 | Total $89.035,80 |
| 6 cuotas de $9.685,90 | Total $58.115,40 |
| 6 cuotas de $10.347,40 | Total $62.084,40 | |
| 9 cuotas de $7.878,27 | Total $70.904,40 | |
| 12 cuotas de $6.542,90 | Total $78.514,80 |
| 18 cuotas de $4.220,30 | Total $75.965,40 |
| 1 cuota de $42.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $42.000 |
Cuando se construyeron el puente y la estación de ferrocarril en aquel lugar perdido, se creó a su alrededor una pequeña comunidad de colonos (Iván Ardábiev —conocido como Don Dominó—, Esther y Misha Landáu, Vasili, Gusia...). Las instrucciones eran claras: cuidarían del mantenimiento de la estación y constatarían el paso del único convoy que transitaría esas vías (todos los días, a la hora exacta, sin preguntas), el misterioso tren cero: dos locomotoras delante, cien vagones perfectamente sellados, dos locomotoras detrás. Origen, una incógnita; destino indeterminado; carga desconocida. Con el paso de los años surgirán las primeras preguntas, las dudas y los miedos que amenazarán la existencia de este pequeño mundo y sus frágiles certezas.
