| 1 cuota de $40.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $40.500 |
| 2 cuotas de $20.250 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $40.500 |
| 6 cuotas de $8.919,45 | Total $53.516,70 | |
| 9 cuotas de $6.456,15 | Total $58.105,35 | |
| 12 cuotas de $5.244,41 | Total $62.932,95 | |
| 24 cuotas de $3.577,33 | Total $85.855,95 |
| 6 cuotas de $9.339,98 | Total $56.039,85 |
| 6 cuotas de $9.977,85 | Total $59.867,10 | |
| 9 cuotas de $7.596,90 | Total $68.372,10 | |
| 12 cuotas de $6.309,23 | Total $75.710,70 |
| 18 cuotas de $4.069,58 | Total $73.252,35 |
| 1 cuota de $40.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $40.500 |
«Señor, Salvador de mi alma, ¿adónde me has conducido? Aquí estoy, en la torre de los condenados, asesino convicto, y mañana, al amanecer, ¡me llevarán a la horca y seré colgado! Pues quien dé muerte a un semejante debe ser muerto; esta es la ley de Dios y del hombre.»»
En 1680, el remoto monasterio de Berchtesgaden en los Alpes bávaros fue el escenario del desgraciado amor entre Ambrosio, un joven franciscano, y Benedicta, la hija de un verdugo. Dos siglos más tarde, Ambrose Bierce interpretó los siniestros pormenores de la leyenda hasta convertirla en su única novela y en una de las cimas de la literatura gótica, en la que se mezclan la fe, el deseo, la culpa y la redención.
La historia de El monje y la hija del verdugo empieza con la llegada del joven franciscano que, horrorizado por el trato de los habitantes de la zona hacia la muchacha a causa de la ocupación de su padre, emprende una lucha para protegerla bajo el pretexto de la caridad cristiana. Sin embargo, poco a poco y sin darse cuenta, irá cayendo en una fatal atracción de la que tratará de huir.
El admirable suspense de estas páginas discurre en unos paisajes alpinos de naturaleza abrupta y lúgubre, que influyen tanto en la historia como en los propios protagonistas, impregnados de un aura morbosa que les arrebata los sentidos y los conduce hacia las más bajas pasiones. Este clima de terror se ve potenciado por los esgrafiados de Santiago Caruso, que se abisman en este relato de amor prohibido, destrucción y tragedia. «Decir que se centra el conflicto en la lucha entre Amor y Misión sería generar un gastado déjà vu. Yo lo concibo como una batalla entre Naturaleza y Religión. Pensé entonces en pintar lo animal y lo vegetal invadiendo la percepción de la moral del mundo del Hombre y de Dios», explica el ilustrador argentino.
