| 1 cuota de $18.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $18.000 |
| 2 cuotas de $9.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $18.000 |
| 6 cuotas de $3.964,20 | Total $23.785,20 | |
| 9 cuotas de $2.869,40 | Total $25.824,60 | |
| 12 cuotas de $2.330,85 | Total $27.970,20 | |
| 24 cuotas de $1.589,93 | Total $38.158,20 |
| 6 cuotas de $4.151,10 | Total $24.906,60 |
| 6 cuotas de $4.434,60 | Total $26.607,60 | |
| 9 cuotas de $3.376,40 | Total $30.387,60 | |
| 12 cuotas de $2.804,10 | Total $33.649,20 |
| 18 cuotas de $1.808,70 | Total $32.556,60 |
| 1 cuota de $18.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $18.000 |
En el tercer poema de Concierto animal (1999), de Blanca Varela, un verso -que bien puede ser imputado a la extrema banalidad, al lugar común, a una osada indiferencia retórica- logra lo imposible, permite "observar el extraño (y maravilloso) espectáculo de un poema convirtiéndose en lo que es". El verso "[...] el más crudo invierno" -cuya nula celebridad "poética" lo identifica entre las frases más trilladas de nuestra lengua, como "la infinita noche" y "el tormentoso mar"- ha producido este acontecimiento. Que así ocurra, intriga. Su inclusión en el poema no obedece a una ruptura. No es consecuencia ni efecto de una nueva vanguardia que toca reavivar en la poesía última de Blanca Varela. Ajeno a la liquidez conversacional de la lengua y al calentamiento gaseoso del lenguaje metafórico, "[...] el más crudo invierno" es literalidad pura que somete al poema al más radical enfriamiento.
