| 1 cuota de $33.440 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $33.440 |
| 2 cuotas de $16.720 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $33.440 |
| 6 cuotas de $7.364,60 | Total $44.187,62 | |
| 9 cuotas de $5.330,71 | Total $47.976,37 | |
| 12 cuotas de $4.330,20 | Total $51.962,42 | |
| 24 cuotas de $2.953,73 | Total $70.889,46 |
| 6 cuotas de $7.711,82 | Total $46.270,93 |
| 6 cuotas de $8.238,50 | Total $49.431,01 | |
| 9 cuotas de $6.272,60 | Total $56.453,41 | |
| 12 cuotas de $5.209,40 | Total $62.512,74 |
| 18 cuotas de $3.360,16 | Total $60.482,93 |
| 1 cuota de $33.440 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $33.440 |
El último experimento artístico de Daniel García, esta vez con los tonos y los ritmos de la notación cotidiana, descubre continuidades dichosas entre dos ejercicios revitalizadores: correr al amanecer, por las calles del barrio y llevar un diario que registre los placeres y los esfuerzos de cada periplo. Correr, dice el diarista, es una forma de conectarse consigo mismo y con el mundo. Lo mismo que tomar apuntes inmediatos para preservar algo de lo que se vivió al trote (encuentros, visiones, recuerdos). En uno y otro ejercicio, el mismo vaivén fascinante: entre repliegue y apertura, entre impulso ciego y reflexión. Se corre para sentir con intensidad, sostenerse al borde del tropiezo y la fatiga, para sobrevivir activamente. Son las mismas razones por las que se lleva un diario con voluntad de obra. Alberto Giordano
