| 2 cuotas de $14.650 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.300 |
| 1 cuota de $29.300 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.300 |
| 2 cuotas de $17.826,12 | Total $35.652,24 | |
| 3 cuotas de $12.245,44 | Total $36.736,34 | |
| 6 cuotas de $6.699,44 | Total $40.196,67 | |
| 9 cuotas de $4.807,15 | Total $43.264,38 | |
| 12 cuotas de $3.867,60 | Total $46.411,20 | |
| 24 cuotas de $2.759,44 | Total $66.226,79 |
| 3 cuotas de $12.614,62 | Total $37.843,88 | |
| 6 cuotas de $6.925,05 | Total $41.550,33 | |
| 9 cuotas de $5.181,86 | Total $46.636,81 | |
| 12 cuotas de $4.243,86 | Total $50.926,33 |
| 3 cuotas de $12.650,76 | Total $37.952,29 | |
| 6 cuotas de $7.123,80 | Total $42.742,84 |
| 18 cuotas de $3.104,49 | Total $55.880,96 |
| 1 cuota de $29.300 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.300 |
| 1 cuota de $29.300 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.300 |
| 12 cuotas de $4.034,61 | Total $48.415,32 |
| 3 cuotas de $10.727,70 | Total $32.183,12 | |
| 6 cuotas de $5.794,56 | Total $34.767,38 | |
| 9 cuotas de $4.796,08 | Total $43.164,76 | |
| 18 cuotas de $3.372,75 | Total $60.709,60 |
| 1 cuota de $33.870,80 | Total $33.870,80 | |
| 6 cuotas de $6.306,33 | Total $37.838,02 |
| 3 cuotas de $12.044,25 | Total $36.132,76 | |
| 6 cuotas de $6.851,80 | Total $41.110,83 | |
| 9 cuotas de $5.265,86 | Total $47.392,75 | |
| 12 cuotas de $4.446,76 | Total $53.361,16 | |
| 18 cuotas de $3.688,54 | Total $66.393,80 |
El personaje de Cicuta para los oídos hace su aventura en un lugar semipoblado de la provincia de Buenos Aires. Allí bordará sobre fotografías históricas –generalmente retratos de “perdedores”– y aprenderá los olvidados oficios terrestres. Su bordado es una misa y una restitución, pero sobre todo un ritmo cuyo fin es observar por dónde entra y sale la aguja, hasta llegar a olvidarlo como la flecha que se clava en su centro cuando el arquero deja su obsesión por lograrlo. Inacayal, Catriel, Foyel, vencidos y humillados por la Campaña del Desierto, vuelven en sus retratos bordados con los colores de su soberanía. Si Vilma Palma e Vampiros, que los vecinos escuchan con los parlantes muy altos, representan al pueblo y su algarabía, el vecino misofónico no es el pequeño burgués que quiere recogerse en soledad. La misofonía es la última capa de resistencia a un silencio tan poco material como el del corazón en su metáfora. Cicuta para los oídos es, amén de un relato sutil de aprendizaje del Otro, un tratado sobre el silencio y un manual pacifista sobre la convivencia donde hasta los depredadores menores –comadrejas, ratas, hormigas, zorros– son iguales como estrategas ante este joven estudioso que escribe, borda y dibuja lejos de la crudeza sonora de la ciudad.
María Moreno
