| 1 cuota de $28.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.500 |
| 2 cuotas de $14.250 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.500 |
| 6 cuotas de $6.276,65 | Total $37.659,90 | |
| 9 cuotas de $4.543,22 | Total $40.888,95 | |
| 12 cuotas de $3.690,51 | Total $44.286,15 | |
| 24 cuotas de $2.517,38 | Total $60.417,15 |
| 6 cuotas de $6.572,58 | Total $39.435,45 |
| 6 cuotas de $7.021,45 | Total $42.128,70 | |
| 9 cuotas de $5.345,97 | Total $48.113,70 | |
| 12 cuotas de $4.439,83 | Total $53.277,90 |
| 18 cuotas de $2.863,78 | Total $51.547,95 |
| 1 cuota de $28.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.500 |
Tienen poco más de veinte años, y se conocieron en una manifestación contra las armas nucleares. Florence es una chica de clase media alta, su padre es un exitoso hombre de negocios y su madre una activa profesora universitaria, y viven en una casa donde se comen quesos franceses y yogur. Edward, en cambio, pertenece a una familia que apenas se sostiene en la zona baja de la clase media; su padre es maestro, y su madre, tras un imprevisible accidente, vive desde hace años en una nebulosa. Y en su casa no hay comidas caras o extranjeras, las camas nunca se hacen, las sábanas rara vez se cambian, ni se limpian los lavabos. Florence es violinista, y Edward ha estudiado Historia. Y ambos son inocentes, y vírgenes, y se aman, y tras uno de esos largos cortejos de tira y afloja, se han casado. Es un día de julio de 1962, un año antes de que, según Philip Larkin, en Inglaterra se empezara a follar, cuando El amante de Lady Chatterley aún estaba prohibido y no había aparecido el primer LP de los Beatles...
Edward y Florence van a pasar su noche de bodas en un hotel junto a Chesil Beach, y lo que sucede esa noche entre esos dos inocentes, esos jóvenes esposos de una clase social y unos años donde hablar sobre problemas sexuales era imposible, es la materia con que McEwan construye su chejoviano, delicadísimo, terrible mapa de una relación, del amor, del sexo, y también de una época, y de sus discursos y sus silencios.
«Poderosamente seductora» (Robert Saladrigas, La Vanguardia).
«Una obra maestra. Simplemente sublime» (Isabel Coixet).
«Una novela espléndida, emotiva, inteligente, absorbente y equilibrada» (Eduardo Mendoza).
