| 1 cuota de $9.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $9.000 |
| 2 cuotas de $4.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $9.000 |
| 6 cuotas de $1.982,10 | Total $11.892,60 | |
| 9 cuotas de $1.434,70 | Total $12.912,30 | |
| 12 cuotas de $1.165,43 | Total $13.985,10 | |
| 24 cuotas de $794,96 | Total $19.079,10 |
| 6 cuotas de $2.075,55 | Total $12.453,30 |
| 6 cuotas de $2.217,30 | Total $13.303,80 | |
| 9 cuotas de $1.688,20 | Total $15.193,80 | |
| 12 cuotas de $1.402,05 | Total $16.824,60 |
| 18 cuotas de $904,35 | Total $16.278,30 |
| 1 cuota de $9.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $9.000 |
Hay una hora en punto muerto donde quedan atrapadas imágenes y sonidos, una zona gris que habitamos y nos habita, una ventana –siempre– desde donde Laura Rossi se asoma cada vez y se pregunta ¿qué creo que voy a ver?
El asombro y la fragilidad del mundo aparecen en “Casi todo es ruido” como modos de la penumbra: la lluvia, la ropa tendida, el zumbido de una mosca o la inquietud vegetal son hallazgos que solo el insomnio (ese pariente lejano al que nadie/ ha invitado) permite. De a ratos un motor amenaza con quebrar el espejismo –dice la poeta– pero no/ son los ojos eléctricos de la noche, su fulgor.
