VIDA Y MISTERIO, VERONICA BARRIONUEVO

$390

Los poemas que conforma Vida y Misterio (Caleta Olivia, 2017), de Verónica Barrionuevo, transitan más allá del aquí y ahora para develar el núcleo olvidado de las cosas. Con un estilo que entremezcla la sencillez y la densidad poética, este libro atraviesa temas como el amor y la ausencia, profundamente marcados por el paso del tiempo. 
Atravesar la superficie de las cosas, desarmar sus capas y rodear los enigmas que subyacen. Ese es el motor principal de Vida y misterio (Caleta Olivia, 2017), de Verónica Barrionuevo, un libro en el que los sentidos se agudizan hasta dar con el núcleo de aquellos momentos que se contemplan en profundidad. La muerte, el amor y la familia, son solo algunos de los temas que la autora indaga, atravesados por el constante retorno al pasado.

Las imágenes se entremezclan, ofreciendo versos que pasan de tener un lenguaje directo a otros cargados de mayor espesor poético, sin perder en ningún momento la unidad que magnetiza los poemas entre sí. Puede leerse por ejemplo: “voy a tener que conocerte/ de la manera/ en que nunca te podría haber conocido/ si te quedabas en el mundo/ y envejecías”. O también: “todos los días florece el limonero/ y reproduzco/ la inclinación de tu cuerpo al agacharse/ junto al árbol”.  
La ausencia y todo lo que la envuelve es otro de los focos sobre los que la autora se posa: “es minúsculo el punto cardinal en el que tu cuerpo/ interrumpe el aire,/ quiere decir que en la vasta amplitud de este mundo, en casi todos sus espacios,/ no estás”. Esto también viene acompañado de un recurso que cruza hábilmente el poemario: exprimir la fugacidad de cada instante, para internarse en él y hacer tangible el paso del tiempo. De esta forma, puede leerse también: “es tarde, ahora,/ para imitar con gracia el movimiento/ con el que nos desentendíamos/ cuando el aire era ancho para contenerlo”.

Así, Vida y misterio busca develar lo que late más allá del aquí y el ahora, resistiendo lo transitorio gracias a la potencia de las descripciones, acompañadas, a su vez, de cierta nostalgia. Como dice Laura García Castaño en la contratapa: “Verónica Barrionuevo tiene el impulso y el anhelo, y con ese motor se banca el desamparo del tiempo, lo interpela, tiene la intención de acercarse y suturar lo impreciso de los días”.

Laura Verdile

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